Las clínicas no solo pierden tiempo cuando un paciente no acude a su cita. También pierden organización, eficiencia… y facturación. Cada hueco vacío en la agenda supone una oportunidad perdida. Y cuando el equipo administrativo tiene que dedicar horas a confirmar citas, llamar pacientes o reorganizar...

En una clínica, cada llamada cuenta. Una llamada que no se atiende, una cita que no se confirma o un paciente al que no se hace seguimiento puede convertirse en una oportunidad perdida. Y aquí está el problema: las clínicas no siempre pueden estar disponibles...